jueves, 22 de mayo de 2008

Contrastes de una realidad ficticia.


Las cosas deben ser claras. Mientras mas le buscas la vuelta a las cosas mas se complican y asi inventamos una realidad externa que no es mas que nuestra proyeccion de nuestra propia y desordenada realidad. Y es asi que nos envolvemos en ese manto de sufrimiento inventado, de dolores estampados, de tristezas dibujadas artisticamente por nosotros mismos. Es verdad, hay factores afuera que influyen en la creacion de esa realidad, pero esta en uno mismo terminar con su diseño.
Estuve eclipsado. Dos veces en mi vida senti esa sensacion de presion baja, ese sudor frio en la espalda y un cosquilleo con luces o estrellitas en mi vista que me obligo a sentarme en una silla porque sino caia al piso como un flan con caramelo.
La primera vez fue durante la primer ecografia de Martina alla por el 2000. Fue tan grande el impacto que causo en mi aquella minima imagen de vida, del "comienzo", del "inicio" de algo que terminaria teniendo actualmente siete años, que mis reflejos fisicos a causa de la emocion incontrolable dejaron de funcionar normalmente para aflojarme por completo. Los colores del latido, el tuntunttun como zapateo americano del corazon y esa "cosita" con forma de mani sin pelar diciendo, "Bueno aqui vengo". Algun padre por ahi lo debe saber tanto como yo.
Por el contrario y mucho despues, la segunda vez fue tambien con otra ecografia. Pero esta vez seria distinto. La imagen era la misma, pero faltaba algo y la naturaleza habia decidido que deberia ser de otra manera. Este momento donde la falta de comunicacion de la profesional hizo tambien que si, que sintiera aquellos viejos sintomas pero con otra consonancia. La de tristeza, la de desazon, la de la ilusion quebrada y una delgada linea de afliccion materna que mas tarde traeria lagrimas e insomnio.
La imagen era elocuente, indiscutible y los resabios de los primeros pasos de la vida misma habian devenido en un suave letargo prematuro.
Un contraste. Un Eclipse donde la magnifica balanza de la naturaleza equilibra las partes en un todo con tanta brillantez y perfeccion.
Esa es la realidad que senti la semana pasada. Una realidad que a veces parece ser cruel pero que a la vez tiene de secretos como la misma caja de pandora.
Una realidad que nos sonrie cada mañana, cada dia, cada hora con la misma ternura que una niña en una hamaca en las tardes de otoño.


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